-¿Queréis algo, café, té, veneno? Ah, ok, para mí sola.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Sssshhh (iempre)

Los buzones cada día más vacíos.
Los teléfonos tan fríos.

Las palomas olvidando mapas, lamentándose y maldiciendo 
en el idioma imposible
de las palomas.
Personas que olvidan ciudades, portales que guardan
buzones

cada día más vacíos.

Más canales en la tele para no ver.
Más cosas en que pensar mientras no estudias.

Acabar con esta rueda de hámster
dentro de una, dos,
cien mil vueltas
acabar con esta rueda
tres, cuatro
acabar con el hámster
dos uno
             -ya mismo.
                                   
¿Recuerdas cuándo nos conocimos?
tenías el talento de parecerme impecable,
perfecto,
siempre.
Y ahora te quedas dormido en la nieve

¿y tengo que ser yo
quien te despierte?

Los buzones cada día
más vacíos.

Los carteros tan tristes

y hacia ti con paso firme
vuelven cinco
cuatro tres
sólo dos


ni uno


todos esos chicos que, en fin,
nunca han sido tuyos.

viernes, 3 de febrero de 2012

No todos podemos ser Fausto

Pocas cosas eran peores para un griego que morir en el exilio.

Así que cuando, caída de un guindo, empapada a jarrazos, digo que necesito tiempo y tierra, lo normal es que la cultura clásica me respalde. Que me invite a una caña ese al que los dioses castigaron empujando una piedra colina arriba por toda la eternidad, piedra que una vez arriba, rodaba otra vez abajo, condenándole a repetir la acción una y mil veces. ¿Y qué es peor? ¿La cuesta arriba que le hacía insufrible arrastrar la piedra? ¿o la cuesta abajo que le destrozaba todo el camino que hizo en meses?

No hay diferencia.
Cuesta abajo y cuesta arriba es exactamente lo mismo. Todo depende del punto de vista. 
Todo es veneno, nada es veneno. Todo depende de las dosis.

En definitiva.. en serio que lo intento, de verdad. Y lo seguiré intentando.
Mientras tanto, no sé. ¿Que si me considero buena persona..? Hay días que ni siquiera me considero persona. Días tranquilos, los llamo.

Carlos Chaouen (F) – Me he pintao


lunes, 23 de enero de 2012

K. 135


Pasar por el amor como quien se sucede
en unos versos. Como quien antes
de hacer el equipaje entiende su regreso
y lo acepta sin más,
                                 y escribe su poema.


(Andrés Catalán)

lunes, 26 de diciembre de 2011

Mesetoides

-Qué guapa tú, no?
-Mmmhhhaaa es un saco, pero le he puesto un cinturón.
-Pues estás lista para ligarte a un millonario y acabar con este sufrimiento.
-¿Y para poder dejar de estudiar por fin?
-Y mudarte a su mansión y nunca más hacer ni el huevo, y que te tenga en casa simplemente sirviendo ferrero rocher.

Con lo fácil que era el camino de vuelta a Salamanca. La contraseña; acercarse al frío y alejarse de los lunes.. porque la palma de tu mano es la palma de tu mano, y si hay desconocidos los conoces, y reconoces cuánto echabas de menos cada arco de la plaza, y que no pasa nada por perder un poquito de voz por sus rincones, porque total.. ya estás en casa, quien más quien menos sabe leerte el pensamiento.

lunes, 31 de octubre de 2011

Adónde irán ahora los patos

"Horario de invierno":

La ventaja de una hora exacta que nos concede el frío en la carrera hacia la próxima estación, el tiempo justo, el descanso perfecto, para asumir que todo acaba, que todo empieza.
-La primavera siempre tuvo mucho prestigio en lo que al amor se refiere, pero todos sabemos que es en verano, y nada más que en verano, cuando el corazón se pasea destapado.- 

Una hora entera.
Que alguien por favor me la envuelva para regalo. 

Por una hora, hoy los pájaros y yo llevamos un horario distinto.

Quizás por eso parecen volar desorientados alrededor de mi cabeza, dándose unas vueltas,
(son)riéndose de mí.

Distrayéndome un poquito.


Dejándome en evidencia a esta hora de la noche
que ya no sé cuál es.

Mirando un balcón bajo el que espero ni sé el qué.
Contando hasta sesenta.

Guns N' Roses – Sweet Child O' Mine

jueves, 20 de octubre de 2011

Bicicletas, seres inocentes

Curso nuevo, urbanización reformada.



Tras meses y meses de despertarse a golpe de excavadora y silbido de obrero, en nuestra humilde comunidad ya no hay más barro ni pedruscos, ni los coches campan ya más a sus anchas en aquel viejo reducto sin ley, donde los peatones atropellaban a los vehículos, los perros paseaban a sus amos, la basura sacaba a sus dueños, y las arenas movedizas se tragaban a las mujeres con tacones. 

Eran otros tiempos, amigos, hemos sido tan jóvenes.


Así que una vez acabada la era en que los propietarios se vieron obligados a aparcar sus carruajes en la calle, tuvo lugar la sangrienta y encarnizada lucha de la comunidad de vecinos con motivo de la solemne distribución de las reformadas y neo-numeradas plazas de aparcamiento. Y a día de hoy parece que ya todos los medios de transporte de la mancomunidad tienen su feliz sitio adjudicado, para siempre.
 Un momento.

 ¿...Todos? 

¡No!

"En los bancos y casa de comercio de este mundo a nadie le importa un pito que alguien entre con un repollo bajo el brazo, o con un tucán, o soltando de la boca como un piolincito las canciones que me enseñó mi madre, o llevando de la mano un chimpancé con tricota a rayas.
Pero apenas una persona entra con una bicicleta..." 
 (J. Cortázar)

A principio de curso Iván y yo fuimos a Carrefour en bus, y volvimos a casa en bicicleta. Sergio, mi compañero de piso, una semana más tarde, hizo exactamente lo mismo. Tan exactamente, que se compró el mismo modelo que la mía.

Un feliz día, la vecina del segundo, a la que llamaremos Ladeburgos por desconocer el nombre de su noble cuna, decidió que nada de atar bicicletas a las farolas de la urbanización, que algún día iban a dejar de dar luz, que se iba a replegar el universo y a colapsarse los sistemas informáticos y todos íbamos a ser juzgados entre llamas y guadañas por nuestra conducta en esta vida y en las anteriores. Y me abordó en el portal para informarme al respecto.

Tras una conversación en la que me dijo que a aparcar a la calle e incluso quiso opinar sobre si yo necesitaba o no una bici, como niña con coletas que soy, me hice la del gato que se tumba en el suelo para que le rasquen la tripa y a partir de entonces me dijo que yo era una buena chica y que para llegar a un acuerdo podía dejarla dentro de la urbanización solo que en vez de a las farolas, la atase al caño de canalón. Así lo hice, Ladeburgos quedó contenta, y yo con la tripa bien rascada.

Sin saber lo que les aguardaría, Sergio y otro montón de bicis siguieron aparcando en las farolas. 

Una semana después, su bici, aparcada al lado de la mía, igualita a ella, solo que sin el sillín (porque, irónicamente, él se lo subía a casa para que no se lo robaran) desapareció en misteriosas circunstancias. Y curiosamente también el resto de bicis de las farolas que rodeaban mi canalón. Sin embargo la mía ahí se quedó, compuesta y con sillín. Contemplando a su alrededor la desoladora escena. Parecía que iba a cobrar vida de un momento a otro.
 
Mi bici duerme con dos candados desde entonces. Y dedico cada día unos minutos a insultarla, para no cogerle cariño y así no sufrir el día en que ella también parta hacia el cielo de las bicicletas. 

Hoy, al lado del ascensor he leído el cartel de la "nueva circular", en la que se avisa a los vecinos de que ni bicis ni motos pueden aparcar en ningún tramo que comprenda la acera. 

Y queridos, ya no me he puesto a negociar. 
Aquí hay gato encerrado, apesta a minino que tira pa atrás, la del segundo y sus matones tienen algo que ver en todo esto, me apuesto la bici...

jueves, 4 de agosto de 2011

Nadie al volante

Hay muchas cosas de las que me permito dudar en pleno siglo XXI, precisamente por tratarse nada más y nada menos que del pobrecito y malogrado siglo XXI.

Época de multitudes, de anuncios de nuevas eras, de naufragio de la masa en el acaramelado discurso de la prensa, y por lo demás, de un triste amansamiento de las conciencias, recostaditas en la engreída vanidad de los discursos objetivos, por un lado los del Sistema, por otro lado los de la Ciencia.

¿Y es que algún sistema político nunca ha fallado? ¿Es que las leyes han conseguido alguna vez resultar lógicas, estar integradas en la naturaleza humana? en tal caso, ¿por qué sería necesario promulgarlas? y no sólo eso, la Ciencia, ¿no tiene nada científico y demostrable que decirnos del yo?
Entonces, en la suma en que por ejemplo, el saber científico retrocede ante esta cuestión, o simplemente desautoriza cualquier discurso en relación con él, es el mismo saber científico el que quiere resultarme dramáticamente vaciado de cualquier autoridad para transmitir esa seguridad que nos permite "estar seguros de algo".

Y desde mi humilde blog protesto y me río, ilustres sabelotodos, tengo muchas dudas que plantearles, marqueses del dedo en alto, con sus particulares dogmas como puños, subidos a un barril con un eslogan y un megáfono, haciendo escuchar su blablabla entre otros miles de cacareos que no representan ni a una pequeña parte de lo que una servidora entendió toda su vida por humanidad.

Seguramente aprenda más sobre el laberinto de la mente humana haciéndome preguntas el domingo sobre los mensajes que guardo en borradores el sábado por la noche, que descifrando lo que dicen todos esos wannabe de profetas de la nueva era que en la mayoría de los casos no saben ni dónde tienen la punta de su nariz.

Estoy muy indignada, estoy muy pero que muy indignada, yo me figuro que si fumara, en este momento estaría fumando.