-¿Queréis algo, café, té, veneno? Ah, ok, para mí sola.

martes, 22 de junio de 2010

Mucha mucheza

La cosa va de muchas cosas.

De llegar nueva a ese lugar, y de volverte ahora y darte cuenta de que nada de esto te lo podías esperar.
De que ahora hay chistes que se llaman como yo, de que he bailado con Paloma en los baños del Lago Ness como jamás habríamos bailado fuera, de que he sido una de las que ha dormido en el famoso colchón de la casa de Manu..

De que hemos aprendido de Vicky que, si en un bar te cobran demasiado por tu copa, es que por supuesto, te regalan algo, y si no te dicen el qué, es que puedes elegir tú mismo. Que llamar yonki a una persona es poco menos que cariñoso, que dormir está sobrevalorado y que no hay nada peor que tener dinero. De que los troncos duermen como yo. De que claro que montaje se puede escribir "montage" si luego lo pronuncias " montaaaaaaaach". Ahora sabemos empíricamente que el mundo está dividido en dos: personas que adoran las Lays a la vinagreta, personas que odian las Lays a la vinagreta.

La cosa va de canciones de Serrat pero también de Camela, de vasos rotos, de helados de limón y de una aceituna pa' siete. De que no existen pasajes, sólo notas bonitas. De que el frío polar llega cuando querías salir a correr. De que el aire entra poooooorrrr la nariz. De que los frutos secos se van a mezclar con las gominolas..

Que el pilar básico de una casa para algunos son las cortinas del salón, que el año que viene vamos a ser grandes amigos, que hay quien sobrevive cinco días sólo con huevos y nocilla. Va de altares hippies, del 42, de tartas contra las que chocó el Titanic, de castores, del fuerte paseo. Del hostal de la tía Trini. Del NO a la ley seca, de mayordomos llamados Álbert, de sirvientas, de bailarinas con tutú, de tardes hippies en dinerolandia.
De mendigar sillas y atriles, de que los buhos son animales chiquititos con los ojos grandes, de convertir cinco céntimos en dos euros, de que invadan tu casa a la hora de merendar y no puedas echarlos porque te traen Phoskitos.

La cosa va de vosotros, claramente..

Fito & Fitipaldis & Andres Calamaro – Paloma - Andres Calamaro- 2 son multitud

miércoles, 9 de junio de 2010

Por nun seguir la pauta, llámesme perroflauta

Después de que mis compañeros y yo nos hayamos recorrido media Zaragoza durante más de un mes de calor insoportable en busca de un piso donde vivir el año que viene, con más fracasos que éxitos y con sus correspondientes tirones de pelo y rasgones de vestiduras, ahora dejadme que os invite a realizar conmigo un viaje astral:

Relajaos. Cerrad los ojos.
El aire entra por la nariz.
Sale por la boca.

Ahora imaginaos que estáis en una casa en la que lleváis viviendo todo un año, sentados en el sofá de vuestro salón.
Imaginaos ahora que giráis 45 grados a la derecha vuestra cabeza. Encontraís una ventana a través de la cual miráis cada día.
Allí, en el edificio de enfrente hay un cartel amarillo fosforito desde hace mucho tiempo. Qué pone? No alcanzáis a leerlo.. seguro que es un anuncio de algo que no os interesa en absoluto. Seguís viendo el telediario. Sois pelirrojos. Recortes a funcionarios? Qué buena idea, Bean.

Un día os llama Sergio, "Trini, esta tarde vemos un piso que hay en tu misma urbanización".
Veis el piso, os quedáis con él.
Destino, azótame con tu ironía.

Ahora sí, supongo que me merezco un escobazo, en una de sus múltiples acepciones. Teóricos internacionales como Stick McBroom, Brush O'Sweep e Iván Bardón sostienen que el eje de la Tierra es en verdad un palo de escoba, y que como tal, humanos y seres vivos llevan en su psique un respeto sobrenatural a ser despertados por un golpe de palo en la puerta. Y así es.
Que la niña ha vacilado más de lo normal al sujeto de experimento el día anterior, pues el sujeto amenaza con poner su despertador antes que el de ella sólo para darse la oportunidad de ser más traumático que la peor de las alarmas. Que el niño salió de fiesta anoche y volvió como las cabras de Heidi? dale los buenos días al cepillo.

Estoy en una época de tiempo libre a saco que aún no sé muy bien como canalizar, y para no pagarlo todo con mi castigado blog, también me voy de paseo con Paloma, Palo, Palito, Palillo, Mondadientes, Palonga, Paluego, Pop Corn, Popi, Pop Star. Que es una amiga que me quiere mucho y me ha traído esta camiseta de Benidorm, que va a dejar de pedir café con hielo porque nunca aprenderá a no tirarlo fuera, y que en realidad no es mi amiga, pero me paga por horas si la acompaño por la calle porque así parece más morena, mi negra.

viernes, 28 de mayo de 2010

Mascarada III

Habréis visto que me encanta decir (continuará) y luego no continuar, es una cosa con la que no puedo del gusto.

Pero vosotros, seguidores de este blog, que me sois más fieles que el perro que se tragó el boomerang, me perdonaréis este pequeño paréntesis y otras injurias y deudas económicas. Porque sabéis que siempre es un buen día para otra Mascarada aunque -telita marinerita- retomar esta saga siempre me haga ponerme a echar de menos a todo el mundo.







A babor, Pablo, a estribor, Miguel (ay, viejo lobo de mar!)

lunes, 24 de mayo de 2010

En anteriores capítulos

Huye de cualquiera que no seas tú mismo,
olvida todo cuanto creíste mínimamente tuyo.

Teme por todos y cada uno de los segundos del día. Las reglas en esta casa van a cambiar.


Ahora nos regimos por el miedo al palo de la escoba.


..comienza una etapa sombría dominada por el terror..


(Continuará)

domingo, 16 de mayo de 2010

Parece que anochece y me vuelvo sola a casa

-Ensayo sobre los apartes-

Según regresaba, ya no había ni un alma en la vía Hispanidad.

Y yo, como soy tan increíblemente tan, que me eligen por ser diferente y luego me dejan por ser rara, entretuve mi paseo en lo mejor que podía hacer sin duda en ese instante, imaginar por un momento que se había acabado el mundo y que yo no me había apenas enterado.

Y que por eso caminaba más sola que la una.

Me concentré de verdad. Y a ver qué tal se está sin personas.


En ello andaba cuando en una papelera vi que sobresalían un par de zapatillas negras, perfectamente colocadas.
Mira qué bien, un par de zapatillas tiradas en una papelera. No pintan nada, por favor. No me digas que no es fascinante. Pues claro. El mundo ha acabado, quién quiere zapatillas.
A lo mejor estaban rotas. Entonces me imaginé la escena de un hombre descalzo, primero. O unos amigos que le han tirado las zapatillas a otro, como broma. Qué capullos, no volver a por ellas..

Y así iba yo caminando y concentrándome en mi hipótesis. Y seguí unos veinte metros, hasta que vi una caja de Vans en el suelo, abierta, vacía. Meciéndose con el aire.

Me hizo tanta gracia.
Veinte metros enteros había de la caja a las zapatillas. Unas zapatillas absolutamente nuevas, recién sacadas de su caja, y que sin embargo estaban en la papelera. ¿Por qué?
Así que la última persona sobre la Tierra y yo ahí tan tranquila, riéndome sola de los últimos restos de la incoherencia humana, descifrando los últimos jeroglíficos de una especie animal que se acabó para mí.

En la misma línea, un pensamiento innífugo tras otro se fueron sucediendo para no pensar en la única cosa que me requemaba por dentro, cuando todavía las doce de la mañana del día siguiente me esperarían con el gran final abierto de mi más que fascinante maniobra de evasión:

Hola otra vez, bonitas.

Andrea Tenuta & Alberto Favero – A woman is a sometime thing



(-LLevo hablando yo todo el rato, en qué piensas, Trini.
-No pienso en nada.
-Me da la impresión de que se te están pasando un montón de cosas por la cabeza y no me las dices.

-¿A mí? qué va..)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Cuarenta de sayo

Viajar con un violonchelo es como correr con tacones.

No es imposible, pero! te encantaría poder evitarlo. Por eso ahora mismo podía estar en Salamanca, sabéis, con Nuria, para no variar, persiguiendo al mismo profesor que ya hemos perseguido por Mallorca, Soria, Castellón y la Meca, pero nada, me he hecho vieja, y he preferido quedarme al brasero a hablar de la guerra, guardando en el calcetín el dinero de los trenes, y apañándome el moño con alfileres. Que me gustaría saber cómo digiero las horquillas. Porque comérmelas, ya sé yo que me las como.

Y es que Nuria, mi violonchelo y mi maleta son mis tres bultos permitidos por RENFE, aquellos que no superan en conjunto 20 kg, ni 250 cm (largo + ancho + alto) , y que van conmigo a todas partes desde que el mundo es maño.

En otro orden de cosas, la tecla "i" de mi teclado va un poco mal, debe ser de tanto decir "síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii", para que luego digan.. así que, por ahí van los tiros, y efectivamente les he comprado a los de cuarto una papeleta para el jamón que sortean para irse de viaje de fin de carrera, tengo el número 100, mierda, todavía si fuera un concurso de números bonitos gano yo, me tengo que leer las bases por si..

Y nada, nos queda un mes de curso y otro de recurso, y como dice Elena, así otros cuatro años de carrera, que me da tiempo a comprarme un gato y que se me muera, así que mientras aún hay tiempo aprovechemos tooooodos para gastarlo en escribir durante toda una tarde un relato para un concurso y que luego me lo enseñéis, y tenga que ser yo la que os diga que es un plagio de la única película de Disney que no habéis visto...................



viernes, 23 de abril de 2010

Ana Magdalena Back

..soy lo más vago que ha parido madre.

Ña, que con eso de la nube del volcán de Islandia se cancelaron los vuelos y por eso llevo sin escribir desde hace un pedazaco mes. Claro. Tch, volcanes.

Pero aquí estoy de nuevo, porque hoy es un bonito día para escribir, hoy es un bonito día para todo, oh, hoy luce el sol cual bola de fuego de dimensiones desorbitadas que es, es el día de Castilla y León y como todos los exiliados estoy patriota, y por exaltación he escrito "Salamanca" en spotify y me he tragado hasta cuarenta segundos de la primera pachanguez que me encontré porque soy así de alternativa.

Salamanca tieeeeiiiirraa miiiia de aaaarrrrte y sabiduríaaaaa

Hoy es un bello día porque hay un cartel en el ascensor que pone que está fuera de servicio y que no saben por cuánto tiempo.

Já, giraron las tornas, mi querida jerarquía de plantas.

Así que mientras los del séptimo se pasan los mejores días de sol atrapados en casa, sin comida, maldiciendo las bonitas vistas y sacando tanta basura como diógenes, nosotros hacemos exactamente nuestra misma vida feliz de siempre, a ras del subsuelo, encajados en los cimientos, de colegueo con el núcleo de la Tierra.

Hoy es un día épico porque Iván ha consentido ir a una cena de violinistas, y a mí eso me hace mucha gracia. Mi compañero de piso no tiene nada que ver con el modelo estándar de tal tribu urbana. Así que nos ha dicho que nos va a dar un toque en el momento de la cena en el que algún violinista saque el móvil y ponga a media mesa a escuchar Mendelsohn.

Y nada queridos, hasta aquí voy a escribir, hasta aquí podéis leer, y por lo pronto y sin venir a cuento aquí os meto en pan lo que me canturrean los de coro por los pasillos del conser y os lo vais comiendo por el camino.